martes, 4 de marzo de 2014

MI HISTORIA DE MADRE PERFECTA

Cuando fuí mamá por primera vez, de mi niña Txell que ahora está a punto de cumplir 8 años, tenía muchas dudas, pensaba; uy espero que mi hija me sienta siempre contenta, orgullosa, agradecida de tenerla y además me propuse ser la madre perfecta para ella.

Lo único que yo confundí el ser perfecta con reprimir mis necesidades, pensaba que si yo estaba enfadada y le sonreía, ella no notaría nada, pensaba que no tenía que llorar delante de ella, sentía que mostrarle mis emociones "negativas"sería contraproducente para ella y así fué en 5 años nunca grité a mi hija, fuí una madre lineal, le respondía  todo lo que me preguntaba, todas las tardes jugaba con ella ,todas las noches le explicaba su cuento, aunque yo no tuviera ganas en alguna ocasión, no se lo comunicaba.


Todo cambió cuando vinieron Ivet y Mireia al mundo, ya no podía estar por ella al 100%, sentía que la abandonaba, porque dos bebitas me demandaban noche y día, el primer año de ser la hermana mayor, Txell quería ayudar siempre, estar dispuesta, nunca decía que no y además parecía no estar celosa.

Hasta que un buen día, abrí el cajón de los baberos y ví un manojo de nudos de pelo, mi niña como nunca había visto a su madre alterada, enfadada, triste, no sabía como sacar sus celos, su tristeza de que su mamá ya no podía estar por ella todo el tiempo y el mecanismo que utilizó fué hacerse nudos.

Cada nudo era un pensamiento que ella creía negativo, como que si se enfadaba, su mamá no la iba a querer, esa bola enorme que sentía dentro, reprimida, estalló.

Fuimos a terapía gestalt juntas y ahí es cuando descubrí que no hay que reprimir las emociones mal llamadas "negativas" ya que también son beneficiosas, eso sí, jamás he pegado ni castigado a mi hija, sino que hemos descubierto nuevas herramientas para canalizar la rabia, la ira, el enfado, la tristeza......

Ahora sí me enfado con mi pareja, lo hago delante de ella, si estoy triste o enfadada le digo como me siento, si estoy cansada y no tengo ganas de jugar se lo hago saber, porque ella ahora sí que ya ha aprendido que uno se puede enfadar, quejarse, decir pesada, porque sabe que mamá la ama, cuando está enfadada, que mamá la ama, cuando está triste, que mamá la ama cuando está celosa, porque ella es única y maravillosa y me encanta como es, porque es lo que la hace especial para mí y para ella misma.

Y la lección que me llevo es que la culpa no te lleva a ningún sitio, sólo hace que retrocedas, pone pesos sobre los demás y sobre ti misma que no corresponden.

Lo que si te recomiendo que te autoevalúes cada día, que si has metido la pata hasta al fondo darte cuenta y pensar que necesitabas en ese momento y que cada día aprendes, porque la vida es un aprendizaje continúo y los hijos nos hacen ser mejores personas, nos brindan grandes oportunidades y a mí, mi hija Txell, me ha abierto las puertas a mi gran pasión, el mundo de los niños.

Gracias mi amor!

 Y  RECUERDA, NO HAY MADRE PERFECTA, NI IMPERFECTA, SINO SIMPLEMENTE "MADRE"

Un gran abrazo,

Meritxell

2 comentarios:

  1. Guau Meritxel, un post increíble guapa! Gracias por compartirlo! Yo soy demasiado visceral para aparentar, a ver si voy a estar en el otro extremo je je

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    1. Gracias Adriana! No es cuestión de extremos, sino de aceptación y empatía con nosotras mismas y nuestros hijos. Muaks

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