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martes, 24 de noviembre de 2015

5 LUGARES DE MI CORAZÓN QUE HE DESCUBIERTO AL SER MAMÁ

Cuando eres mamá descubres lugares en tu corazón que no te habías parado a escuchar, a sentir. 

Se despiertan de una forma inimaginable, sin que casi te des cuenta, porque florecen, surgen y renacen en las situaciones más insospechadas, como el sol que ilumina cada día nuestro bello mundo.

Así que hoy te contaré cuáles son los lugares del corazón, mis lugares abiertos desde el más puro amor incondicional, gracias a mis 3 soles;


  1. EL SILENCIO; Empecé a descubrirlo, cuando lloraban o se enfadaban y mis palabras de poco servían para calmarlas, así que empecé a experimentar que si me mantenía en silencio y simplemente les enviaba desde mi corazón, todo mi amor, paz y tranquilidad, poquito a poco ellas mismas encontraban su serenidad y empezaban a escuchar su corazón y eso comencé a aplicármelo a mi misma en momentos de nerviosismo.
  2. LA CONSTANCIA; Desde que fuí mamá por primera vez, supe que mi forma de educar sería desde el corazón, desde el respeto a confiar en todo su ser, en todo su poder y en los momentos de flaqueza, he mantenido constantemente esta filosofía y ahora no me arrepiento ni me arrepentiré jamás de apostar por ello, porque he visto que esa constancia ha hecho que mis hijas tengan sus alas bien abiertas y vuelen libremente confiando plenamente en todas sus capacidades, en su yo soy.
  3. EL AMOR INCONDICIONAL; El amor se ofrece, se siente sin condiciones. Cuando se enfadan conmigo o lloran, mi amor permanece y se magnifica aún más si cabe, porque ellas me han enseñado a amarme con mis defectos y mis virtudes, ya que para ellas, soy la mejor mamá del mundo y ellas para mí, la luz que ilumina mis días.
  4. LA VALENTÍA; Mis hijas me han mostrado que para tener felicidad plena hay que tener valentía, lanzarte hacia lugares o situaciones en las que no sabes cómo vas a salir y que una vez metida dentro, sacas toda esa fuerza que llevabas en tu interior, encerrada en una cuevita de tu corazón.
  5.  MI MAESTRÍA; Desde que nacieron mis hijas, ellas son y han sido mis maestras. Descubrí mi pasión hacia los niños gracias a ellas y aquí estoy en mi local, en el templo para familias y niños, mostrando al mundo todas mis capacidades, aprendiendo cada día más y no riéndome ante las adversidades.
Te invito a que sientas cuáles son los lugares de tu corazón que has descubierto al ser mamá y que lo compartas con total sinceridad ante tu hij@, para que así conectéis vuestros corazones llegando a ser , tal vez, un solo corazón.

Y TÚ, ¿QUÉ LUGARES DE TU CORAZÓN HAS DESCUBIERTO AL SER MAMÁ?

viernes, 25 de abril de 2014

PAPÁ, MAMÁ, ¿HABÉIS SIDO NIÑOS?

Me encanta observar a los niños y a los padres cuando salgo fuera de mis lugares habituales. Observándolos aprendo. Cuando estoy en la calle me hago preguntas a mí misma y observo cómo me siento según qué situaciones.

En mi poquito tiempo asesorando a padres me doy cuenta que normalmente dicen que toda la culpa la tienen los hijos, que no hacen caso, que no saben obedecer y que deben tener más disciplina.

Y ahí es donde voy hoy con este post. ¿Has sido niño, papá? ¿Has sido niña, mamá?

Seguro que nunca lloraste, que nunca rompiste un vaso, que recogías todo, que hacías caso a la primera, que eras la niña o el niño más bueno del mundo, siempre estabas quieto, no te subías a los árboles, no cruzabas sola la calle...Ejem, Ejem.

Una de las cosas que nos afecta de la sociedad es que los padres muchas veces nos olvidamos que somos personas y simplemente por la disciplina, nos olvidamos que fuimos niños y la utilizamos para enmascarar nuestra escasez de herramientas como padres y decimos que es para que el niño se haga fuerte y aprenda lo que es la vida.

Y lo mejor, ¿sabes que llevas a tu niño interior contigo a todas partes? Ese niño interior que te bloquea cuando oyes gritar o llorar a tu hijo. ¿Te has planteado que podría ser porque quizás tu niño interior se siente amenazado porque no fue acompañado mientras lloraba? ¿Quizás porque fue educado a gritos y castigos tiendes a hacer lo mismo con tus hijos? ¿Tal vez todo esto que te remueve por dentro y sale de una manera poco respetuosa hacia fuera sea para salvar a ese niño que un día fuiste?

Quizás, quizás... (sólo tú lo sabes;)

Una de las herramientas que utilizo cuando me siento enfadada por algo que veo en mis hijas es preguntarme:¿Qué te pasa Meri?, ¿Qué necesitas?, ¿A qué te recuerda esta situación? Antes de salir el enfado hay una emoción primaria que puede ser por múltiples motivos: vergüenza a que se levanten de la mesa en un restaurante; miedo a que se suban al árbol por si se caen o rabia porque te recuerda a algo que tú no podrías hacer... Así, preguntándomelo a mí misma, llego habitualmente a las respuestas que busco. Y de este modo se lo puedo transmitir a mis hijas de otra forma distinta, sin que la ira haga que me las coma de un bocado.


Así que piensa que también fuiste niño y reflexiona sobre lo qué sentías cuando te gritaban, te dejaban solo, te pegaban,
te amenazaban, o no te dejaban saltar en los charcos!!

Deja volar a tu niño interior, sueña despierto con tus hijos, comparte tus sentimientos porque el amor va en una dirección...

No amas a alguien deseando que cambie para que se ajuste a tus deseos. Amas, sin más.

Dile cada día a tu niño interior: Te amo, te perdono, gracias por ser como eres, estoy aquí contigo. Y si quieres, luego me lo cuentas ;)

Un gran abrazo,

Meritxell